City Branding

Una aproximación, Valencia, como dijo Carlos Pérez, recientemente fallecido, como Capital Mundial de la Modernidad Imposible. Una tesis que se puede confirmar, o no. Un estudio de Valencia como un ejemplo más de ciudad, esta vez como ciudad genérica a su pesar.

Recordar el ensayo de Koolhaas, donde citaba el ejemplo de Londres como ciudad irreductible a la posibilidad genérica, y la conversión involuntaria de otras, como Barcelona, en un “quiero, casi supe, y ya no podré, etc” del urbanismo y la cohesión de los aspectos locales y aquellos de atractivo universal.

En la puja por ser más, ha acabado siendo menos, una como todos. De otra división, pero menos veraz y diversa de lo que proclama. ¿Cosas que pasan en la cola de león cuando quiere ser trompa de elefante?

Lo que estás viendo, estamos, mejor dicho, es un ejemplo terrible de acuerdos tácitos en torno al mal menor, al despilfarro supuestamente aceptable en aras del bien común, y la desgana renuente del fondo de escritorio en el que esperan su oportunidad todos aquellos apartados por el éxito de lo inmediato.

Es muy interesante, por otro lado, comprobar como estas prácticas de gasto masivo no se han detenido, la ley de costas ha vuelto a cambiar, de doscientos a menos de cincuenta, a la espera carroñera de arañar nuevos suelos entonces desechados, toda vez que la simple posibilidad de una alternativa como la del turismo rural ha quedado suprimida por el exceso constructivo, que ha transformado paisajes de monte mediterráneo en millares de viviendas mal comunicadas y sin las ventajas que prometían.

Pues la promesa, o una de ellas, era que la ciudad iba a extenderse hasta ahí, o al menos a ejercer su beneficiosa influencia.

Las vistas de edificios enteros, ya sea terminados o abandonados por las inmobiliarias en cualquier fase de su construcción, como monstruos a la espera de la erección de su propio cementerio o mausoleo, es un muestra más de toda esta fiebre que, en el caso de la Ciudad de las Ciencias y en concreto en el Palau de les Arts, logró, por un instante, esquivar un juicio más severo.

Hasta ahora.

Pero sólo porque se cae. Que si no…

Se abre así un espacio para reflexionar sobre estos asuntos, es preguntarse qué era la ciudad antes y qué es ahora. Y no se habla aquí de deudas económicas ni mucho menos históricas.

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